En medio del avance de la desertificación en la Región de Coquimbo, el abastecimiento de agua potable para la conurbación de La Serena y Coquimbo está garantizado durante todo 2026. Sin embargo, las autoridades advierten que el escenario sigue siendo crítico y que existe incertidumbre respecto a los años siguientes.
Así lo informó el jefe regional de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, Erick Chulak, quien explicó que esta seguridad en el suministro se sustenta en los acuerdos entre la Junta de Vigilancia del río Elqui y Aguas del Valle, además de la disponibilidad actual en el Embalse Puclaro.
“Para 2026 el abastecimiento está asegurado, eso es un hecho”, afirmó la autoridad, aunque enfatizó que esto no implica un escenario de tranquilidad. De hecho, advirtió que la situación hídrica es crítica al proyectar el año 2027, debido a la alta dependencia de las precipitaciones, la acumulación de nieve en la cordillera y la recarga de fuentes subterráneas.
Actualmente, el sistema depende exclusivamente de aguas continentales, lo que aumenta la vulnerabilidad frente a periodos de sequía prolongada. En ese contexto, Chulak hizo un llamado a avanzar en soluciones estructurales que permitan garantizar el suministro a largo plazo, apuntando tanto al aumento de la oferta hídrica como a una mayor eficiencia en la gestión del recurso.
El desafío, explicó, no es menor. “De poco sirve construir más pozos si no hay agua que extraer, o más embalses si no existe disponibilidad para llenarlos”, señaló, destacando la necesidad de un enfoque integral.
Por su parte, el gerente regional de Aguas del Valle, Andrés Nazer, detalló que en la última década la sanitaria ha invertido más de $80.000 millones para enfrentar la sequía, con obras como nuevos pozos, tranques, estanques y sistemas de conducción, además del traslado de agua mediante camiones aljibe.
Solo desde 2022, indicó, se han invertido cerca de $15.000 millones en la construcción de 14 pozos, aportando aproximadamente 380 litros por segundo al sistema. Estas medidas han permitido mantener la continuidad del suministro en un contexto de alta presión hídrica.
No obstante, el panorama sigue siendo complejo. El embalse Puclaro —principal fuente de abastecimiento para la zona— almacena actualmente cerca de 26 hectómetros cúbicos de agua, equivalente a apenas un 13% de su capacidad total.
Autoridades coinciden en que el trabajo coordinado entre organismos como la Dirección General de Aguas, la Dirección de Obras Hidráulicas, el sector agrícola y las sanitarias será clave para enfrentar una crisis que no solo impacta el consumo humano, sino también la actividad productiva y el empleo en la región.


































