En pleno Desierto de Atacama avanza la construcción del Extremely Large Telescope, el telescopio óptico más grande del mundo, un proyecto científico que promete transformar la forma en que la humanidad observa el universo.
La megaestructura se levanta en el Cerro Armazones, en el norte del país, una zona reconocida internacionalmente por la calidad de sus cielos despejados, la baja humedad y la escasa contaminación lumínica, condiciones ideales para la investigación astronómica.
El proyecto es desarrollado por el Observatorio Europeo Austral y contará con un espejo principal de 39 metros de diámetro, lo que lo convertirá en el telescopio óptico e infrarrojo más grande jamás construido. Su estructura alcanzará cerca de 80 metros de altura y estará compuesta por miles de toneladas de tecnología de alta precisión.
Gracias a su enorme capacidad para captar luz, el ELT permitirá observar objetos extremadamente lejanos y débiles en el cosmos, abriendo nuevas posibilidades para estudiar la formación de galaxias, la existencia de exoplanetas y pistas sobre el origen del universo.
El instrumento científico también permitirá analizar atmósferas de planetas fuera del sistema solar y buscar señales que podrían indicar la presencia de vida en otros mundos, uno de los grandes objetivos de la astronomía moderna.
Actualmente el proyecto continúa en fase de construcción y se espera que alcance su “primera luz” en 2028, momento en que comenzará oficialmente sus observaciones científicas.
Cuando entre en operación, el Extremely Large Telescope reforzará aún más el liderazgo del Desierto de Atacama como uno de los principales centros mundiales para la investigación astronómica, donde ya operan algunos de los observatorios más avanzados del planeta.


































