Un devastador incendio destruyó por completo la capilla Santa Ana, uno de los más significativos vestigios patrimoniales del desaparecido campamento minero El Tofo, ubicada en la intersección de las calles Canadá con Gaspar Marín, en el sector de Las Compañías, comuna de La Serena.
La emergencia se registró cerca de las 13:40 horas de este lunes, movilizando a diversas compañías del Cuerpo de Bomberos de La Serena, cuyos voluntarios realizaron un intenso trabajo para controlar las llamas y evitar su propagación hacia viviendas colindantes. Gracias a la rápida acción de los equipos de emergencia, no se reportaron personas lesionadas, aunque la estructura resultó con daños totales, quedando completamente destruida.
En el lugar trabajó además Carabineros, mientras que personal especializado del Laboratorio de Criminalística (Labocar) Coquimbo se encuentra realizando los peritajes correspondientes para establecer las causas que originaron el siniestro.
Cabe señalar que no es la primera vez que este inmueble patrimonial se ve afectado por el fuego. En el año 2019, la capilla Santa Ana sufrió un incendio que provocó daños parciales, los cuales fueron posteriormente reparados gracias al esfuerzo de la comunidad y diversas gestiones vinculadas a la preservación del patrimonio histórico local.
Un símbolo de la historia minera y comunitaria
El historiador serenense Raúl Campos destacó la profunda relevancia histórica y simbólica del recinto, señalando que la capilla Santa Ana fue mucho más que un templo religioso. “Nació en el corazón del campamento minero de El Tofo como el alma espiritual de una comunidad forjada en torno a la minería del hierro, el viento y el sacrificio”, explicó.
Construida en la década de 1920, gracias a la beneficencia de Ana de Quackenbush, esposa de un alto administrador del mineral, la capilla acompañó la vida cotidiana de generaciones de habitantes del campamento, siendo escenario de bautizos, matrimonios, funerales y celebraciones patronales, consolidándose como el eje social y espiritual de la comunidad tofina.
Tras el cierre y desmantelamiento de El Tofo, el templo fue desarmado pieza por pieza y trasladado en 1974 al sector de Las Compañías, como una forma de rescatar y preservar parte de la memoria del histórico asentamiento minero.
“Aunque cambió de ubicación, nunca dejó de pertenecer simbólicamente a El Tofo. Se mantuvo como el último testimonio en pie de una ciudad minera borrada del mapa, pero viva en la memoria colectiva”, añadió Campos, subrayando además su valor patrimonial para el sector de Las Compañías.
La pérdida de la capilla Santa Ana ha generado profundo pesar entre vecinos, ex habitantes del campamento minero, organizaciones culturales y defensores del patrimonio, quienes coinciden en que su destrucción representa no solo la pérdida de una edificación histórica, sino también de un fragmento irremplazable de la memoria del norte de Chile.


































