El subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, confirmó que el Gobierno de José Antonio Kast implementará una serie de “ajustes” a la Ley de 40 horas mediante dictámenes administrativos, en el marco de su próxima etapa de aplicación.
La medida se da a pocas semanas de que entre en vigencia una nueva reducción de la jornada laboral, fijada para el 26 de abril, cuando las empresas deberán pasar de 44 a 42 horas semanales como parte del proceso gradual de implementación de la normativa.
Entre los principales cambios en evaluación se encuentran el uso de la banda horaria —que permite flexibilidad en los horarios de entrada y salida—, la revisión de las excepciones contempladas en el artículo 22 inciso segundo, y la forma en que se contabiliza el tiempo de colación dentro de la jornada laboral.
Actualmente, la Dirección del Trabajo establece que la reducción de la jornada no puede compensarse con el tiempo destinado a almuerzo. Sin embargo, el Ejecutivo busca analizar posibles ajustes en esta interpretación, lo que ha generado debate entre distintos actores.
Desde el sector empresarial, voces como la de Juan Sutil valoraron la iniciativa, destacando que podría otorgar mayor flexibilidad para acuerdos entre empleadores y trabajadores. En contraste, desde la Central Unitaria de Trabajadores manifestaron preocupación, advirtiendo que estos cambios podrían afectar la certeza jurídica y la protección de los derechos laborales.
Asimismo, el Gobierno pretende revisar los criterios del artículo 22, que regula a trabajadores sin horario fijo, con el objetivo de ampliar su alcance. Esta propuesta también ha generado controversia, debido a su impacto potencial en las condiciones laborales.
En este contexto, los ajustes anunciados abren un nuevo debate en torno al equilibrio entre flexibilidad laboral y resguardo de derechos en la implementación de la jornada de 40 horas en Chile.


































