Con bailes, poesía, recuerdos y expresiones artísticas de toda índole, la comunidad de Potrerillos conmemoró este 16 de agosto el 107° aniversario de la fundación del histórico campamento minero, en una jornada que estuvo marcada por la emoción, la memoria y el orgullo patrimonial.
Se trató de la primera celebración realizada tras la declaratoria de Zona Típica, otorgada por el Consejo de Monumentos Nacionales mediante el Decreto N°14 publicado en el Diario Oficial. Esta categoría protege el centro histórico del campamento, junto a sectores y monumentos emblemáticos como el Teatro Andes, el Club Social de Empleados, la Escuela Chilena, la Iglesia, la Escuela Americana, la casa del subgerente y el cementerio.
Desde temprano, cientos de potrerillanos y potrerillanas se reunieron para rendir homenaje a su tierra natal, en un ambiente donde la nostalgia se mezcló con la esperanza de proyectar el legado cultural hacia las nuevas generaciones.
María Ramos, encargada de la delegación Potrerillos Patrimonio Nacional, subrayó el significado de la conmemoración: “Es una celebración muy especial porque reafirma nuestra identidad y fortalece el compromiso con nuestro patrimonio. Queremos que las nuevas generaciones encuentren aquí un espacio vivo, lleno de historia y color, como lo fue en esta fiesta de aniversario”.
Por su parte, Mauricio Palma, director de Comunicaciones y Comunidades de Codelco Salvador, destacó el rol de la empresa estatal en este proceso: “Nos llena de orgullo haber compartido junto a los potrerillanos este aniversario, el primero bajo la condición de Zona Típica. La declaratoria fue fruto de un largo proceso y nos enorgullece haber sido parte activa en su gestión. Hoy celebramos no solo un aniversario, sino también el reconocimiento a la memoria y a la identidad de Potrerillos”.
La jornada estuvo acompañada de actividades culturales, presentaciones musicales y muestras artísticas organizadas por habitantes y descendientes del campamento. Una verdadera fiesta que volvió a darle vida a las calles y rincones de Potrerillos, reforzando el sentido de pertenencia y manteniendo viva la memoria de un lugar que, aunque transformado por el paso del tiempo, sigue profundamente arraigado en el corazón de sus comunidades.