El año 2026 comenzó con señales alentadoras para la economía chilena. Así lo interpretan analistas y economistas tras conocerse el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre, que registró una variación mensual de -0,2%, cerrando el 2025 con una inflación anual de 3,5%, el nivel más bajo en los últimos cinco años.
El dato, entregado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), sorprendió positivamente al mercado y confirmó una tendencia de convergencia inflacionaria, alineada con las proyecciones del Banco Central, que prevé alcanzar la meta del 3% durante el primer trimestre de 2026.
Además, indicadores subyacentes como el IPC sin volátiles y el IPC sin alimentos ni energía también mostraron retrocesos en diciembre, con caídas de -0,1% y -0,4%, respectivamente. Entre las principales bajas mensuales destacaron los ítems de vestuario y calzado, junto a alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,4%). En contraste, restaurantes y alojamiento anotaron un alza de 0,6%.
Desde el Gobierno, el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, valoró la contención inflacionaria y recordó que los salarios reales acumulan 33 meses consecutivos de crecimiento, lo que contribuye a mejorar el poder adquisitivo de los hogares.
Escenario optimista y foco en inversión
En este contexto, economistas anticipan que 2026 podría consolidarse como un año de oportunidades, impulsado por una inflación controlada, precios de combustibles en mínimos de más de cuatro años y un precio del cobre que se mantendría alto en el mediano plazo, factor clave para la economía chilena.
Durante un encuentro organizado por Icare, el presidente electo José Antonio Kast y su principal asesor económico, Jorge Quiroz, quien se perfila como futuro ministro de Hacienda, delinearon las prioridades del nuevo ciclo económico.
Quiroz sostuvo que el foco estará puesto en recuperar el crecimiento y dinamizar la inversión, apuntando directamente a la reducción de trabas regulatorias. “Vamos a hacer lo que sea necesario para recuperar el crecimiento en Chile”, afirmó, recibiendo aplausos de los asistentes.
Uno de los ejes centrales será la eliminación de lo que denominó una “maraña regulatoria”, particularmente en la tramitación de proyectos de inversión. “Vamos a eliminar permisos”, sentenció, adelantando una agenda de desregulación profunda.
Como ejemplo, mencionó el sector de la construcción, donde se buscaría reducir cerca de 15 mil instructivos y simplificar drásticamente el número de circulares vigentes, pasando de 1.500 a solo 11. La propuesta también contempla una liberalización del suelo y una desregulación del urbanismo, con el objetivo de acelerar proyectos y reactivar el empleo.


































