Una creciente inquietud se ha instalado en la Región de Coquimbo ante el estado de avance de una serie de proyectos considerados clave para el desarrollo territorial. Hospitales, infraestructura vial, soluciones hídricas y obras culturales figuran entre las iniciativas comprometidas que no han logrado materializarse o avanzan con lentitud, generando cuestionamientos desde el Congreso, gremios productivos y autoridades locales.
Uno de los casos más sensibles es el nuevo Hospital de La Serena, proyecto destinado a reforzar la red asistencial de la conurbación La Serena–Coquimbo. La obra enfrenta retrasos luego de que la empresa a cargo solicitara ampliación de plazos, en un contexto regional marcado por extensas listas de espera. A ello se suma la incertidumbre en torno a la planta desaladora, considerada fundamental para enfrentar la crisis hídrica estructural, pero que continúa detenida en su tramitación ambiental.
En el ámbito cultural, el anhelado Teatro Regional vuelve a instalarse como una promesa pendiente. Pese a múltiples anuncios en las últimas décadas, la iniciativa no logra concretarse, manteniéndose como una deuda histórica para el desarrollo artístico y cultural del territorio.
Circunvalación en entredicho
La situación se complejiza en materia de conectividad. El proyecto Circunvalación La Serena–Coquimbo, impulsado como obra emblemática del Ministerio de Obras Públicas, fue rechazado por el Panel Técnico, pese a haber sido priorizado incluso por sobre la renovación del tramo urbano de la Ruta 5. La iniciativa había sido promovida durante la gestión del entonces seremi del MOP, Javier Sandoval, quien dejó el cargo hace algunos meses, periodo tras el cual se evidenciaron mayores dificultades para su continuidad.
Desde el Congreso, el senador Sergio Gahona, integrante de la Comisión de Obras Públicas del Senado, advirtió una señal preocupante de improvisación y falta de gestión en infraestructura crítica. A su juicio, los retrasos en proyectos como el hospital, la desaladora y la circunvalación impactan directamente en la calidad de vida de los habitantes, especialmente en una región afectada por congestión vial y escasez hídrica.
Mundo gremial advierte estancamiento
Las críticas también se extienden al sector productivo. Desde la Corporación Industrial para el Desarrollo Regional (CIDERE) y la Cámara Chilena de la Construcción La Serena alertan sobre un estancamiento prolongado en iniciativas estructurales como el Túnel de Agua Negra, nuevas plantas desalinizadoras, un sistema de transporte público integrado, la solución al relleno sanitario de El Panul, un nuevo puente sobre el río Elqui y la doble vía en la Ruta 41.
Para los gremios, la incertidumbre en torno a la inversión pública y privada erosiona la competitividad regional y posterga oportunidades de empleo y crecimiento económico. En ese escenario, plantean que el próximo gobierno deberá enfrentar el desafío de destrabar proyectos estratégicos y restablecer certezas para el sistema de concesiones.
Urgencia en el corto plazo
Desde el nivel municipal, el alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, enfatizó que junto con las grandes obras estructurales se requieren soluciones inmediatas para la vida cotidiana de los vecinos. Entre ellas mencionó un sistema metropolitano de televigilancia, la continuidad de la vía Los Clarines–La Cantera y la ampliación de la red de buses eléctricos hacia sectores como Tierras Blancas y zonas rurales.
Asimismo, planteó la necesidad de avanzar en el fortalecimiento de la red de salud local, incluyendo el desarrollo del hospital de Coquimbo, el Cesfam de Tongoy y la posta de Guanaqueros.
Con el cambio de administración en el horizonte, la Región de Coquimbo enfrenta el reto de evitar que estas iniciativas vuelvan a quedar entrampadas en anuncios sin ejecución. La demanda transversal apunta a menos promesas y mayor capacidad de gestión, con decisiones claras que permitan concretar obras largamente esperadas por la comunidad.


































