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“Que sea feliz es lo importante”: Paciente del Hospital de Coquimbo celebra su cumpleaños en la playa junto a su familia

El sol marcaba 21 grados y la brisa marina acompañaba una escena cargada de emoción en la playa La Herradura. Tras casi dos meses de hospitalización, la pequeña Anlly Cortés pudo celebrar su cumpleaños fuera del recinto asistencial, con los pies en el agua y rodeada de su familia, en una jornada tan sencilla como profundamente significativa.

La actividad fue organizada por un equipo multidisciplinario del Hospital San Pablo de Coquimbo, donde Anlly permanece internada, quienes coordinaron cuidadosamente cada detalle para garantizar un traslado seguro y permitir que la familia solo se enfocara en disfrutar del momento.

Anlly es una paciente traqueostomizada que utiliza ventilación mecánica liviana, lo que implicó un desafío adicional para concretar la salida. “Llevaba mucho tiempo hospitalizada, tanto en la UCI pediátrica como en otras internaciones prolongadas. Poder traerla a la playa era un anhelo, y que coincidiera con su cumpleaños lo hizo aún más especial”, explicó Gustavo Erazo, kinesiólogo del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del hospital.

La preparación incluyó la gestión de una silla adaptada para el traslado hasta la orilla del mar, facilitada gracias al apoyo de una docente de Kinesiología de la Universidad Católica del Norte, además de ensayos previos y la colaboración de la Primera Compañía de Bomberos de Sindempart. Incluso se consideró la posibilidad de que Anlly pudiera ponerse de pie frente al mar, lo que finalmente ocurrió.

“Ella quiso ponerse de pie, se sintió capaz. La idea era que disfrutara, ver más allá de la patología y centrarnos en la persona”, señaló Gail Cortés, terapeuta ocupacional del recinto, destacando el enfoque humano del equipo de rehabilitación.

Desde la comuna de Canela llegó gran parte de su familia para acompañarla en la celebración. No faltaron los globos, los gorros de cumpleaños, una torta y decoraciones inspiradas en unicornios y en su equipo favorito, Universidad de Chile. “Estamos felices. Que ella se sienta feliz es lo más importante para nosotros. Agradecemos profundamente al hospital y a todo su personal”, expresó emocionada su madre, Angélica Cortés.

Anlly padece un síndrome de depleción de ADN mitocondrial autosómico recesivo, un trastorno genético grave que provoca debilidad muscular progresiva y retraso en el desarrollo, y cuyo tratamiento se basa principalmente en medidas de soporte.

Esta experiencia se enmarca en la iniciativa “Ambulancia de los deseos”, impulsada por la Unidad de Movilización y Traslado del Hospital de Coquimbo, que ha permitido que otros pacientes con condiciones similares puedan realizar salidas terapéuticas transitorias, integradas a su plan de atención clínica.

“Ella cumplía con todos los criterios para acceder al programa y, además, era la más joven en hacerlo. Fue una experiencia muy especial que nos motiva a seguir cumpliendo sueños”, señaló Paulina Cáceres, enfermera jefe de la unidad.

Actualmente, el hospital trabaja en la elaboración de un protocolo junto a la Unidad de Humanización, orientado a pacientes con enfermedades complejas o sin tratamiento curativo, con el objetivo de favorecer su bienestar emocional y reducir los efectos del estrés y el encierro asociados a hospitalizaciones prolongadas.

“Como profesional, es una de las experiencias más lindas que me ha tocado vivir. Ver que una paciente pueda salir, sonreír y disfrutar un momento fuera del hospital reafirma el sentido de nuestro trabajo”, concluyó el kinesiólogo Gustavo Erazo.