El futuro del Teatro Centenario de La Serena comienza a tomar forma luego de meses de conflicto judicial entre la inmobiliaria Inversiones Alta Cruz SpA y la sociedad Teatro Centenario SpA, representada por su exadministrador Sebastián Bravo. Tras la entrega de las llaves ordenada por el tribunal, la inmobiliaria proyecta una eventual reapertura del recinto cultural para los meses de marzo o abril, dependiendo del avance de las obras de reconstrucción.
El conflicto se originó en la relación contractual entre ambas partes. Inversiones Alta Cruz, arrendataria del inmueble —propiedad del Arzobispado de La Serena—, acusó incumplimientos contractuales por parte de la sociedad operadora, principalmente el no pago de arriendo. En contraparte, la exadministración sostuvo que el proyecto se vio afectado por problemas estructurales y dificultades para obtener permisos.
Tras varios meses de litigio, el Segundo Juzgado de Letras de La Serena ordenó la restitución del inmueble antes del 16 de diciembre, lo que no se concretó en el plazo fijado, derivando en una orden de desalojo. Finalmente, las llaves fueron entregadas al tribunal el viernes pasado, permitiendo el ingreso formal de la inmobiliaria este lunes.
El prolongado proceso judicial obligó a suspender la programación cultural del recinto, afectando funciones ya agendadas y generando reclamos de usuarios, situación que incluso motivó oficios del SERNAC.
Un recinto severamente deteriorado
Tras su primera inspección oficial, representantes de Inversiones Alta Cruz aseguraron haber encontrado el teatro en muy malas condiciones. Luis Retamal, representante legal de la inmobiliaria, señaló que el inmueble presenta un estado “prácticamente ruinoso”, con baños destruidos en ambos niveles, ausencia total de escenario y presencia de escombros en distintas áreas.
“El estado en que encontramos el teatro es peor de lo que esperábamos. Ahora debemos realizar un análisis técnico profundo para dimensionar los daños reales”, indicó Retamal, agregando que será necesaria una reconstrucción completa antes de cualquier reapertura.
Desde la inmobiliaria recalcaron que el recinto mantendrá su vocación cultural, descartando otros usos comerciales. Además, confirmaron la existencia de un contrato por cinco años con la productora Rent Light, una de las principales empresas de eventos de la región.
No obstante, reconocieron que el verano está completamente perdido. “Podría ser marzo o abril, dependiendo de la velocidad de la reconstrucción”, señalaron, añadiendo que evalúan acciones legales por daños y eventuales robos de elementos del teatro.
La versión del exadministrador
Por su parte, Sebastián Bravo confirmó la entrega de las llaves al tribunal y negó categóricamente las acusaciones. Aseguró que el recinto fue devuelto en mejores condiciones de las que fue recibido y que solo retiraron bienes de su propiedad.
“Nos llevamos únicamente lo que era nuestro y que podía retirarse sin dañar la infraestructura”, afirmó, agregando que las declaraciones de la inmobiliaria responden a frustración. “Hay cientos de millones de pesos invertidos que ellos han aprovechado. Los reclamos son de quien no logró que el botín fuera aún mayor”, sostuvo.
Sobre el retraso en la entrega del inmueble, indicó que se realizó “cuando nosotros pudimos”, y lamentó no haber cumplido completamente los objetivos culturales, aunque destacó que el teatro tuvo actividad artística durante un periodo.
Mientras continúan las acusaciones cruzadas, el Teatro Centenario enfrenta ahora el desafío de su recuperación material y cultural, con la expectativa de volver a abrir sus puertas durante el primer semestre de 2026.


































