Un reciente informe del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) reveló un retroceso sostenido en las comunas de Copiapó y Vallenar durante la última década, evidenciando una brecha entre el crecimiento económico regional y el bienestar de sus habitantes.
El estudio, elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) junto a la Pontificia Universidad Católica de Chile, analizó 99 comunas del país en base a variables como conectividad, vivienda, condiciones laborales, salud y entorno.
Según los resultados, Copiapó descendió desde un nivel “medio alto” a “medio bajo”, mientras que Vallenar cayó de “medio bajo” a “bajo”, reflejando un deterioro en múltiples dimensiones del desarrollo urbano.
En el caso de Copiapó, el informe detecta retrocesos en conectividad y movilidad, con un aumento en los tiempos de traslado laboral y una menor utilización del transporte público. A esto se suma una disminución en servicios financieros y una mayor dependencia del Fondo Común Municipal, lo que evidencia una menor autonomía económica local.
Por su parte, Vallenar presenta un deterioro más amplio, con brechas en áreas como vivienda, entorno y salud, aunque muestra avances puntuales en condiciones laborales, configurando un desarrollo desigual entre sus distintos ámbitos.
El reporte advierte que estos resultados no consideran aún iniciativas recientes, como la implementación de buses eléctricos en Copiapó, lo que podría influir positivamente en futuras mediciones.
Desde la CChC Atacama, su presidente regional, Cristian Alzamora, destacó la paradoja que enfrenta la región: un fuerte crecimiento económico —impulsado principalmente por la minería— que no se traduce en mejores condiciones de vida.
“Estamos frente a una paradoja evidente: la región genera riqueza, pero no logra traducirla en calidad de vida para las personas”, afirmó, agregando que factores como la centralización de la inversión, la falta de planificación urbana y el déficit en infraestructura explican esta situación.
Finalmente, el gremio hizo un llamado a avanzar hacia un modelo de desarrollo más equilibrado, fortaleciendo el transporte, la conectividad y la planificación urbana, con el objetivo de construir ciudades más habitables y con mejor acceso a servicios.


































