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Encuesta revela que 65% de habitantes de Coquimbo prioriza desaladoras para enfrentar la sequía

Un estudio elaborado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES), en conjunto con Criteria, evidenció un cambio en la percepción ciudadana respecto a la crisis hídrica, tanto a nivel nacional como en la Región de Coquimbo.

De acuerdo con los resultados, un 47% de las personas cree que aún existe abundancia de agua, cifra que aumentó desde el 40% registrado el año anterior. Esta percepción, según explicó el vicepresidente ejecutivo del gremio, Rafael Palacios, podría estar influida por un invierno más lluvioso en la zona norte, aunque no refleja la realidad actual.

“Existe un desacople entre las percepciones y los datos. Se cree que estamos más lejos del problema, cuando en realidad el déficit hídrico persiste”, advirtió, señalando que la escasez de precipitaciones continúa siendo un factor crítico en Chile y a nivel global.

En ese contexto, el informe también destaca una baja asociación entre el agua y el desarrollo económico. Mientras más del 70% de la población reconoce su importancia como recurso básico para los hogares, solo un 20% la vincula con actividades productivas e industriales.

Mayor respaldo a desaladoras en la región

En la Región de Coquimbo, el estudio muestra una mayor conciencia sobre las soluciones necesarias para enfrentar la crisis hídrica. Un 65% de los encuestados considera prioritario construir más plantas desaladoras, superando en casi 10 puntos el promedio nacional.

Este respaldo, según Palacios, responde a la experiencia regional con los embalses, los que no han logrado resolver de manera definitiva los problemas de abastecimiento. “Se ha visto que, pese a contar con grandes embalses, estos no han sido suficientes frente a la magnitud de la sequía”, indicó.

En esa línea, la desalación y el reúso de agua surgen como alternativas clave para asegurar la disponibilidad del recurso en el mediano y largo plazo. Actualmente, la región cuenta con infraestructura en funcionamiento, como la planta ubicada en Punta Chungo, y existe apertura para expandir este tipo de soluciones.

Respecto a los impactos ambientales, cerca del 70% de los encuestados considera que los efectos de la desalación son manejables. Sin embargo, en la región persiste una mayor preocupación por posibles impactos en los ecosistemas marinos.

Pese a ello, el apoyo ciudadano a estas iniciativas se mantiene elevado, consolidando a las plantas desaladoras como una de las principales apuestas para enfrentar la crisis hídrica y avanzar hacia una mayor seguridad en el acceso al agua.