La guía y tour operadora de origen alemán ha dedicado más de una década a mostrar un territorio que define como un “diamante en bruto”. Naturaleza, cultura agrícola, identidad local e inclusión forman parte de una propuesta que busca ampliar las maneras de conocer la Provincia del Huasco.
Nació y creció en la Selva Negra alemana, rodeada de bosques y de un paisaje muy distinto al norte chileno. Por eso, cuando Stefanie Hägele conoció el Valle del Huasco en 2001, el desierto no produjo en ella un impacto inmediato. Fue necesario recorrerlo, observarlo y comprender sus particularidades para descubrir un territorio que años más tarde se convertiría también en su lugar de residencia y trabajo.
Llegó a Chile a los 30 años y comenzó su experiencia en turismo en Puerto Varas, trabajando para un operador que comercializaba destinos a nivel nacional. Posteriormente pasó por el Valle del Elqui y, desde 2008, se radicó de manera permanente en la Provincia del Huasco.
«Le vi todo el potencial que tiene, lo lindo que es, lo enorme. Estaba ahí como un diamante en bruto que incluso hasta hoy día diría que todavía no se reconoce como debería reconocerse», recordó sobre los primeros años en un territorio que terminaría motivándola a desarrollar su propio emprendimiento turístico.
Su experiencia previa en el sur también influyó en la forma de comprender este nuevo paisaje. Mientras volcanes, lagos, ríos y grandes extensiones de bosque pueden sorprender inmediatamente a un visitante, en el Huasco encontró otro tipo de atractivo, uno que aparece en los detalles y se revela a medida que se recorre el territorio.
«Yo soy de bosque, nací y crecí en la Selva Negra, entonces para mí el desierto en primera instancia no era amor a primera vista. Pero mientras más conocí, más me gustó y más me interesó. Aquí las maravillas se descubren de a poco», relató al describir el proceso que la llevó a mirar el desierto desde una perspectiva completamente diferente.
Esa observación progresiva le permitió reconocer uno de los principales atributos de la provincia: su diversidad. En medio de un territorio desértico, la presencia del agua sostiene un valle fértil y una importante tradición agrícola. A ello se suman condiciones geológicas, climáticas, históricas y culturales que han dado origen a productos estrechamente vinculados con la identidad local.
El pisco, el pajarete y el aceite de oliva del Valle del Huasco son algunos de los productos que destaca, junto con la producción de vinos que ha comenzado a desarrollarse en Vallenar. Para la guía, estos elementos permiten mostrar al visitante una provincia que posee características difíciles de encontrar en otros lugares.
«Tenemos algo que es inmensamente valioso, que es nuestro río, o nuestros ríos acá, que permiten que esto sea un valle fértil en medio del desierto. Tiene mucha cultura agrícola y productos que no hay en ningún otro lugar», destacó al explicar por qué el turismo local está estrechamente relacionado con la vida y las actividades propias del territorio.
Esa identidad también define el tipo de turismo que busca desarrollar. Más que una oferta asociada al lujo, habla de un turismo rural donde adquieren protagonismo la cultura indígena, las actividades agrícolas, la artesanía, la naturaleza y el encuentro con quienes habitan las distintas localidades de la provincia.
El camino para posicionar esa propuesta ha sido gradual. En 2012 inició su empresa turística, en una época en que, según recuerda, la actividad todavía tenía un desarrollo reducido en el Huasco y no generaba ingresos suficientes para dedicarse exclusivamente a ella.
«Cuando empecé prácticamente no existía el turismo, tampoco podía vivir de eso y tenía que hacer algunos trabajos adicionales. Al principio tenía muy pocos clientes y generalmente eran nacionales; ahora también están llegando más turistas internacionales», explicó sobre una transformación que también ha despertado el interés de operadores turísticos por incorporar el valle dentro de sus propuestas.
Después de 14 años de trabajo, observa además una ventaja particular: las condiciones climáticas permiten desarrollar actividades durante todo el año. Mientras gran parte de los visitantes internacionales llega durante el verano, los recorridos en otras temporadas representan una alternativa para turistas nacionales, instituciones, empresas y grupos organizados.
Turismo e inclusión: el desafío de ampliar la experiencia
Junto con el crecimiento de la actividad aparece un desafío pendiente: avanzar en accesibilidad. Hägele reconoce que todavía existen lugares que presentan dificultades para personas con movilidad reducida y que queda camino por recorrer para contar con una oferta plenamente accesible.
Su experiencia, sin embargo, le ha mostrado que una misma visita no necesariamente debe desarrollarse de igual manera para todos. Conocer anticipadamente las necesidades de cada persona permite planificar, adaptar actividades y poner atención en otras formas de relacionarse con el entorno.
«Para mí, más importante que la información es la percepción sensitiva que tienen los turistas, lo que sienten con sus diferentes sentidos, lo que pueden ver, oír, tocar, oler, saborear», expresó al plantear que la experiencia turística también puede construirse desde aquello que cada visitante tiene la posibilidad de percibir.
Un aroma, una textura o los sabores característicos del valle pueden convertirse así en otras puertas de entrada al territorio. En el caso de una persona con discapacidad visual, por ejemplo, plantea que la gastronomía y los estímulos sensoriales permiten generar experiencias diferentes, siempre que exista conocimiento previo de sus requerimientos y disposición para realizar las adaptaciones necesarias.
Para quien lleva años mostrando el Huasco a visitantes nacionales y extranjeros, viajar finalmente significa encontrarse con aquello que hace diferente a un lugar. Su gente, paisaje, clima, naturaleza, agricultura, artesanía y cultura forman parte de una experiencia que no puede separarse de la identidad de quienes habitan la provincia.
Más de dos décadas después de conocer por primera vez este rincón de Atacama, aquel paisaje que inicialmente le resultó extraño terminó convirtiéndose en el territorio que eligió para vivir y mostrar a otros.
Esta entrevista forma parte del proyecto «Provincia del Huasco en Todas sus Letras: Historias que unen cultura, diversidad e identidad», iniciativa financiada por el Fondart Regional del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, orientada a rescatar y difundir historias vinculadas al patrimonio humano y cultural de la Provincia del Huasco, incorporando una mirada inclusiva y accesible que permita reconocer la diversidad de personas, saberes y experiencias presentes en el territorio


































