Las recientes precipitaciones registradas en la Región de Coquimbo han permitido mejorar significativamente las perspectivas de disponibilidad hídrica para los próximos meses, con un aumento en los niveles de los principales embalses y acumulaciones de nieve que podrían aportar nuevos recursos durante la temporada de deshielo.
De acuerdo con el análisis del académico de la Universidad de La Serena y director del Laboratorio PROMMRA y del Consorcio Centro Tecnológico del Agua Quitai Anko, Pablo Álvarez, las reservas actuales permitirían asegurar el consumo humano durante dos o incluso tres temporadas, considerando tanto el agua almacenada en los embalses como las reservas de nieve existentes en la cordillera.
El último episodio de precipitaciones, registrado entre el 16 y el 18 de agosto, dejó montos variables en distintos puntos de la región. Mientras algunas estaciones registraron cerca de 4 milímetros, otras superaron los 20 milímetros.
Por cuencas, el promedio alcanzó aproximadamente 15 milímetros en Elqui y 20 milímetros tanto en Limarí como en Choapa. En esta última zona destacó particularmente Canela, donde se registraron más de 30 milímetros.
Estas lluvias se suman a los acumulados registrados durante el año. Algunas estaciones ya superan los 350 y 400 milímetros, entre ellas Las Ramadas, en Monte Patria, con 483 milímetros; Andacollo, con 488 milímetros; Salamanca, con alrededor de 404 milímetros, y Cuncumén, en Choapa, con 412 milímetros.
Según Álvarez, las precipitaciones han sido especialmente importantes en los sectores cordilleranos y actualmente la mayoría de las estaciones presenta un superávit superior al 100%.
Embalses superan los 600 millones de metros cúbicos
La mejora de las condiciones también se refleja directamente en los principales embalses de la región.
Antes del último sistema frontal, el almacenamiento regional alcanzaba aproximadamente 600 millones de metros cúbicos, volumen que podría continuar aumentando durante los próximos meses debido a los aportes provenientes de las precipitaciones y posteriormente del deshielo.
Uno de los casos más relevantes es el embalse La Paloma, que aumentó sus reservas desde unos 246 millones de metros cúbicos hasta aproximadamente 277-278 millones, luego de recibir un aporte estimado de entre 31,5 y 32 millones de metros cúbicos.
Otros embalses presentan una situación aún más favorable. Corrales, Recoleta y Cogotí se encuentran en condición de rebose, mientras que El Bato supera el 90% de su capacidad y Culimo se encuentra lleno.
La Paloma, en tanto, todavía dispone de un importante margen para continuar acumulando agua, con una capacidad disponible cercana a los 400 millones de metros cúbicos.
La nieve será clave durante la primavera
Aunque las cifras actuales entregan un escenario favorable, el comportamiento de la nieve acumulada en la cordillera será determinante para establecer cuánto de este recurso llegará finalmente a las cuencas y embalses.
El período comprendido entre septiembre, octubre y noviembre será especialmente relevante debido al proceso de deshielo, por lo que las condiciones deberán continuar siendo monitoreadas durante los próximos meses.
El académico Pablo Álvarez destacó que el escenario hídrico ha mejorado y proyectó que los niveles de almacenamiento seguirán aumentando.
Incluso, las estimaciones apuntan a que la capacidad de almacenamiento regional podría superar los mil millones de metros cúbicos, fortaleciendo las perspectivas de disponibilidad de agua para la Región de Coquimbo.
El escenario representa un importante alivio después de años marcados por la escasez hídrica, aunque el comportamiento de las temperaturas, la evolución de la nieve y los aportes durante la primavera serán factores fundamentales para determinar la duración efectiva de estas reservas.


































