La Región de Atacama enfrenta un nuevo escenario de emergencia producto del sistema frontal, con quebradas activadas, evacuaciones preventivas y cortes de caminos en distintos sectores de las provincias de Copiapó y Huasco.
El gobernador regional, Miguel Vargas, informó que, aunque las precipitaciones han sido menores a algunos pronósticos iniciales, existen sectores donde se han acumulado más de 50 milímetros de agua.
En la provincia de Copiapó se confirmó la activación de la Quebrada San Miguel, donde se registraron cerca de 58 milímetros de precipitaciones. Además, equipos municipales se trasladaron hacia el sector de Quebrada de Paipote, considerado vulnerable ante lluvias intensas y crecidas.
En Alto del Carmen, específicamente en el sector de El Tránsito, se registró una bajada de la quebrada La Plaza, situación que obligó a adoptar medidas de evacuación preventiva para personas expuestas al riesgo.
La emergencia también ha generado cortes en las rutas CH-13 y CH-31, mientras continúan las evaluaciones de los daños y las condiciones de conectividad.
Junto con la respuesta inmediata, el gobernador planteó la necesidad de avanzar en obras de infraestructura para reducir el impacto de futuras emergencias, mencionando proyectos asociados al Tranque Lautaro, el río Salado y sectores vulnerables de Alto del Carmen.
Preocupación por los recursos de emergencia
Vargas advirtió además que el Gobierno Regional ya utilizó los $1.800 millones correspondientes al 2% destinado a emergencias, recursos que fueron empleados para enfrentar los efectos del sistema frontal anterior.
Ante este escenario, solicitó apoyo al Gobierno central para disponer de nuevos recursos que permitan enfrentar las consecuencias del actual evento y posteriormente financiar la recuperación de las zonas afectadas.
La autoridad señaló que solo la recuperación de canales de regadío de la provincia del Huasco podría requerir cerca de $10 mil millones, mientras que para la pequeña minería fueron aprobados $750 millones adicionales destinados a apoyar la reactivación de faenas y caminos.
De esta manera, Atacama enfrenta una doble preocupación: responder a una nueva emergencia con quebradas activadas y sectores evacuados, mientras busca recursos para avanzar en la recuperación de los daños provocados por eventos meteorológicos consecutivos.


































